miércoles, 28 de abril de 2021

Signos y síntomas de estrés

Como bien sabemos, por experiencias propias o de otras personas, el estrés puede manifestarse de diversas maneras: tanto por medio de síntomas como de signos. Antes de proceder, es pertinente aclarar la diferencia entre estos dos términos.

  • Signo: son manifestaciones observables de un malestar, ya sea físico o psicológico. Ejemplo de un signo puede ser la sudoración o temblor que algunas personas experimentan al enfrentarse a situaciones estresantes.
  • Síntoma: son manifestaciones subjetivas de un malestar. A diferencia del signo, el síntoma no es observable; no obstante, esto no quiere decir que la persona no lo sienta. Ejemplos de síntomas pueden ser la desesperación o angustia que un individuo experimenta al enfrentar situaciones estresantes.
Habiendo aclarado la diferencia entre signo y síntoma, procedemos a hablar cuáles son las manifestaciones del estrés en diferentes niveles:
  • Nivel fisiológico: son expresiones del estrés a nivel corporal. Esto puede incluir aceleración del ritmo cardíaco o incluso erupciones cutáneas.
  • Nivel cognitivo: son manifestaciones del estrés a nivel mental y del pensamiento. Puede incluir ideas negativas acerca de uno/a mismo/a, cuestionar nuestras capacidades, entre otras.
  • Nivel emocional: estas son expresiones del malestar en nuestras emociones. En este nivel puede incluirse la irritabilidad, sentimientos de desesperanza, temor, entre otros.
  • Nivel conductual: son cambios en el comportamiento. En este nivel se puede abarcar fluctuaciones en los hábitos, como es el ingerir mayor cantidad de alimentos, consumir tabaco, entre otros. Todo en un intento de aliviar el estrés.








    Nivel fisiológico.

    Como se mencionó en la entrada anterior, el estrés es la respuesta del cuerpo ante una situación amenazante, es decir, los cambios a nivel corporal son normales, ya que estamos preparándonos para luchar. 
    Estas fluctuaciones en el ámbito fisiológico se deben a que el cuerpo produce ciertas sustancias, como hormonas, entre las cuales podemos mencionar la adrenalina o el cortisol; las cuales aceleran el ritmo cardíaco, tensan nuestros músculos, etc. No obstante, si estas manifestaciones de estrés perduran por demasiado tiempo, pueden suponer un peligro para nuestra salud.








    Nivel cognitivo.

    En un principio, cuando recién aparece la demanda o situación que debemos superar, nos concentramos en la tarea a realizar. Nuestros recursos cognitivos están listos para poder enfocarse en el desafío a vencer. Ponemos especial atención a memorizar y analizar detalles que estén relacionados con nuestra tarea o examen, por ejemplo. No obstante, si dicho estado es prolongado, este "hechizo" se revierte y sucede todo lo contrario: olvidamos detalles, nuestra mente se queda en blanco, etc. Incluso, es probable que experimentemos pensamientos negativos y cuestionemos si en verdad seremos capaces de superar este desafío. 








    Nivel emocional.

    También se le llama nivel afectivo. Si el estrés llega a ser prolongado, podemos llegar a experimentar cambios a nivel emocional. Por ejemplo, es posible sentirnos más irritables (nos enojamos con mayor facilidad), más tristes (incluso si no podemos encontrar una razón) o impotentes, pues sentimos que la situación nos rebasa y que no seremos capaces de poder superarla o sobreponernos de ella. 








    Nivel conductual.

    Como mencionamos al inicio de la entrada, el estrés puede provocar cambios en el comportamiento y los hábitos de la persona que enfrenta la situación estresante. Estos pueden llegar a ser positivos o negativos; sin embargo, la mayoría de veces nos encontramos desarmados/as ante ciertos desafíos, por lo que no somos conscientes de cuando estamos adoptando hábitos negativos. Entre ellos podemos mencionar la ingesta excesiva de alimentos (o incluso disminuirla porque olvidamos comer al dedicar demasiado tiempo a nuestras obligaciones), recurrir al tabaco, alcohol o sustancias ilegales y/o nocivas para poder enfrentar el estrés.








    Ahora ya sabemos a qué signos y síntomas estar alerta en caso de encontrarnos estresados/as. ¿Alguna vez has experimentado uno de ellos? 

    ¡Nos vemos en la próxima entrada!


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